Elisa Ansoleaga presentó resultados de Fondecyt sobre violencia en el trabajo y sus efectos en la salud mental de los/as chilenos/as

Dentro de las conclusiones se destaca que la violencia laboral en Chile es predominantemente de tipo psicológica y las mujeres la reportan con una mayor intensidad.

La académica y directora del área de investigación de la Facultad de Psicología UDP, Elisa Ansoleaga, presentó los resultados del Fondecyt “Prevalencia, formas de manifestación y factores facilitadores de la violencia en el trabajo y sus efectos en la salud mental de población asalariada en Chile, considerando desigualdades ocupacionales y de género”.

El proyecto fue liderado por la docente junto a los co – investigadores Ximena Díaz, Amalia Mauro y Juan Pablo Toro. Los tesistas Andrea Palma, Magdalena Ahumada y Andrés González y Sofía Henríquez asistieron como personal técnico.

El estudio consideró la participación de trabajadores y trabajadoras de las tres principales áreas urbanas del país: Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción, lo que representa el 64% de la población asalariada en Chile. El diseño muestral fue probabilístico y estratificado en tres etapas (distrito, vivienda e individuo), y participaron del estudio una muestra de 1995 trabajadoras y trabajadores.

Dentro de las conclusiones se destaca que la violencia laboral en Chile es predominantemente de tipo psicológica y las mujeres reportan una mayor intensidad de violencia laboral, reconocen que la violencia se expresa con una frecuencia habitual (1 de cada cuatro mujeres expuesta a violencia señala que esto ocurre varias veces por semana/ prácticamente a diario, versus un 16% de los hombres).

Respecto de la salud mental de trabajadoras y trabajadores, fue posible apreciar que las mujeres reportan peores resultados en los indicadores de salud mental al compararse con los hombres. Un 16% de mujeres trabajadoras reportó síntomas depresivos versus un 8% de los hombres. Un 18% de trabajadoras reportó distrés elevado versus un nueve por ciento de los hombres y también un 18% de las mujeres reportó consumir de manera habitual (todos los días o casi todos los días) al menos un psicotrópico (hipnótico, ansiolítico o antidepresivo) versus un 10% de los hombres.

Además, coincidente con la evidencia internacional, se pudo constatar que la violencia laboral tiene efectos significativos en la salud mental de las y los trabajadores. Hombres y mujeres expuestos a violencia laboral tienen una chance aumentada de presentar problemas de salud mental.

Asimismo, fue posible apreciar desigualdades sociales y de género: al considerar el autoreporte de violencia laboral (prevalencia 6 meses) las mujeres doblan en prevalencia de violencia a los hombres (8% versus 4%). Más mujeres que hombres perciben una situación de vulnerabilidad en el trabajo (40% de mujeres versus un 34% de hombres). La vulnerabilidad laboral (temor a perder el empleo o que sus condiciones laborales empeoren) se asocia significativamente con exposición a violencia en hombres y mujeres: 53% de mujeres y 48% de hombres que perciben vulnerabilidad laboral han estado expuestos a violencia. Ocupar posiciones de mayor jerarquía ocupacional o pertenecer a hogares de mayores ingresos no protege a las mujeres de la violencia en el trabajo pero si a los hombres.

Es importante notar que aunque las mujeres no se encuentren más expuestas que los hombres a formas específicas de conductas negativas en el trabajo con una frecuencia mayor o igual a una semana, sí están expuestas a múltiples conductas de menor frecuencia pero que sumadas resultan en mayores puntajes de exposición a situaciones vinculadas a la violencia laboral que los reportados por los hombres. Esto plantea la necesidad de considerar dimensiones subjetivas a la hora de medir y analizar la violencia de género en el trabajo. Las organizaciones no son neutrales al género.

Hombres y mujeres expuestos a violencia muestran mayor probabilidad de sufrir distrés psicológico, sintomatología depresiva. Mujeres expuestas a violencia presentan mayor probabilidad de consumo de psicotrópicos que las no expuestas, no así los hombres.

Por ello, dentro de las reflexiones finales de este análisis se enfatiza en la necesidad de atender y reconocer el rol que el trabajo, tanto en sus condiciones como en sus modos de organización, tiene en la salud física y mental de los trabajadores y trabajadoras.

Además, la salud de los trabajadores (as) y los conceptos de trabajo decente y trabajo justo adquieren entonces una dimensión política relevante entre quienes persiguen un horizonte de mayor justicia social.

Violencia en el trabajo v/s estallido social

La explosión social que experimenta Chile hoy, tiene al centro de las demandas el anhelo por una vida digna para todos y eso pasa necesariamente por unas mejores condiciones de trabajo. Tenemos un contexto nacional en el cual la violencia está cuestionada en la esfera pública pero poco o nada se ha dicho del trabajo y pareciera que este formara parte de un espacio más bien privado.