Valeria Rosales y su reencuentro con la psicología clínica y la sexología

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04 / 04 / 2017

Actualmente dio un giro en el trabajo que realizaba, para enfocarse en la psicología clínica y la sexología, que fueron las áreas en las que se especializó muestras cursaba sus estudios en Bélgica.

¿Cuéntanos en qué te desenvuelves hoy profesionalmente?

 Después de salir de la UDP el año 2013, me fui a Bélgica ese mismo año a realizar un Master en Familia y Sexualidad en la Universidad de Lovaina y realicé la especialización en sexología clínica. Luego de tres años estudiando, volví el año 2016 a Chile en comencé a trabajar en APROFA (Asociación Chilena de Protección a la Familia), que es una institución que se enfoca fuertemente a trabajar en los derechos sexuales y reproductivos. Ahí trabajé tanto en la creación de programas de educación sexual, como en proyectos de VIH/SIDA, sensibilizaciones sobre diversidad sexual  y atención clínica en disfunciones sexuales.

Actualmente estoy dando un giro, dejando APROFA para enfocarme más en la clínica que fue lo que más profundicé en Bélgica, además de la educación sexual , lanzándome hace unos meses como profesional independiente con “Sexología Chile”, para crear una línea en lo que respecta clínica en terapias sexuales y talleres relacionados a sexualidad. También me incorporé recientemente al staff de una clínica de salud sexual llamada Sex Medical Chile.

Como Psicóloga de la Universidad Diego Portales ¿Qué es lo que más te ha servido para tu desarrollo profesional hoy?

Tanto la pre-práctica y la práctica profesional desarrolladas en la UDP, como los cursos de sistémica y psicoanálisis, me sirvieron para saber la importancia de seguir profundizando y perfeccionándome para poder ayudar de manera más oportuna a las personas en terapia, para poder analizar y comprender mejor las demandas, quejas y sufrimientos de las personas.

¿Cómo fue tu paso por la UDP? ¿Qué recuerdos tienes de tus años de estudio?

Mis mayores recuerdos son  la “casita de muñecas” como le decíamos a la facultad, con el patio, pastito y la salita. Una facultad diferente a las demás, donde los y las estudiantes siempre estaban realizando alguna actividad en el patio, ya fueran actuaciones por psicodrama, malabares, andando descalzos, etc.

Segundo, guardo con harto cariño los recuerdos de mis dos prácticas, y la guía de mis profesoras de esos momentos, Daniela Carrasco y Claudia Lucero, las cuáles entregaron un gran apoyo y excelente guía en el momento en que se estaban trabajando varios casos.

¿Crees que en estas últimas dos décadas ha cambiado el perfil del psicólogo, y que esto implica  que se debe reorientar lo que se enseña a nivel de pregrado?

Creo que es necesario que los estudiantes conozcan los 4 tipos de corrientes “generales” (psicoanálisis, sistémica, humanista-transpersonal, cognitivo-conductual- postracionalismo), ya que permiten tener una visión amplia de la psicología, para así luego poder tomar opciones en relación al enfoque clínico que se tendrá, si es que quieren seguir esa línea.

Encuentro que faltan mayores herramientas de diagnóstico y evaluación en el nivel de pregrado.  Por ejemplo, en lo que respecta la sexología, no hay aparte de psicoanálisis o infancia ningún curso que aborde la sexualidad o problemas sexuales, siendo que estos problemas llegan a nuestros colegas y al no tener las herramientas no saben realizar una buena anamnesis y diagnóstico, puesto que nunca vieron disfunciones sexuales, lo que creo que es un gran vacío.

Finalmente, ¿Cuáles son tus proyecciones de aquí a 5 años más?

Me veo unos tres años enfocándome en Chile tanto en la clínica psicológica – sexológica y realizando docencia en universidades en relación a la sexología. Luego espero poder seguir profundizando en terapias sexuales en algún doctorado en Europa, además de seguir especializándome en el área de sexología que hace tanta falta en Chile.