La Tercera | Felipe Matamala
19 / 07 / 2021
“El problema es que muchas veces nuestra capacidad de soportar estrés, sobre todo cuando es reiterado, se va reduciendo. En ese sentido, ese estado de equilibrio que trata una y otra vez que el aparato psíquico de nuestro cuerpo llegue a un punto ecuánime, disminuye. En la medida que estamos sometidos a cargas continuas de estrés, sea por los factores que sea, se va a volver mucho más difícil poder llegar a un estado de homeostasis. Y eso, a su vez, hace que controlar nuestro estado de ánimo sea más difícil, por ende, dando paso a un círculo vicioso en el que solo aumenta el estrés”, comenta Matamala.
