Escuela Doctoral UDP abordó los desafíos de la inteligencia artificial para la investigación y la agencia humana
La primera versión presencial de la Escuela Doctoral del Doctorado en Psicología UDP reunió especialistas nacionales e internacionales para reflexionar sobre las posibilidades y límites de la inteligencia artificial en la producción de conocimiento y la toma de decisiones.
07 / 08 / 2026
El Doctorado en Psicología de la Universidad Diego Portales realizó la primera versión presencial de su Escuela Doctoral, instancia que este año tuvo como eje las transformaciones que introduce la inteligencia artificial en la investigación y la producción de conocimiento, así como sus implicancias para el juicio y la agencia humana.
Bajo el título “¿Potenciar o reemplazar el juicio? Interacciones entre inteligencia artificial y agencia humana”, la jornada reunió a académicos, investigadores y estudiantes de pregrado y posgrado de distintas áreas de la UDP, en un programa que combinó un seminario internacional durante la mañana y talleres de formación durante la tarde.
Para Javiera Duarte, directora del Doctorado en Psicología UDP, este tipo de encuentros adquiere especial relevancia por la posibilidad de poner en diálogo distintas perspectivas y fortalecer la comunidad académica. “Espacios como estos generan encuentros que permiten compartir perspectivas, cuestionar ideas y construir conocimiento colaborativo. Es muy valioso. La formación doctoral hoy no consiste únicamente en transmitir conocimientos o desarrollar competencias metodológicas, sino en formar investigadores e investigadoras que puedan hacerse buenas preguntas y dialogar con distintas disciplinas”, señaló.
IA, ciencia y los límites de la automatización
El seminario internacional reunió perspectivas provenientes de la filosofía, la neurociencia, la ingeniería y las ciencias sociales. Participaron Colin Allen, académico del Departamento de Filosofía de la Universidad de California, Santa Barbara; Adina Roskies, académica de los departamentos de Ciencias Psicológicas y Cerebrales y de Filosofía de la misma universidad; Claudia López, académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile e investigadora del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y del Instituto Milenio para la Investigación en Autoridad y Regulación Social (ASOR); y Carolina Gainza, directora ejecutiva de MASSI-UDP y académica de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades.
Desde sus distintas disciplinas, las exposiciones convergieron en una pregunta central: qué lugar corresponde al juicio y a la agencia humana cuando los sistemas de inteligencia artificial intervienen cada vez más en la investigación, la producción de conocimiento y la toma de decisiones.
Colin Allen centró su presentación en el uso de grandes modelos de lenguaje (LLMs) en la práctica científica. Si bien abordó su utilidad para tareas como la búsqueda de información, la edición de textos y la generación de ideas, planteó la necesidad de distinguir estas capacidades de procesos propiamente humanos, como la introspección, la metacognición y la posibilidad de reconocer los límites del propio conocimiento.
El académico también examinó experiencias que incorporan estas tecnologías en distintas etapas del proceso científico, desde la formulación de ideas hasta la escritura y revisión de trabajos. En ese contexto, advirtió sobre desafíos relacionados con la confiabilidad de los resultados, la transparencia, la atribución académica y la capacidad de anticipar los errores de estos sistemas, particularmente cuando son utilizados en las fronteras del conocimiento.
Por su parte, Adina Roskies llevó la discusión hacia los interrogantes que surgen cuando los sistemas tecnológicos intervienen en ámbitos relacionados con las funciones cognitivas, la autonomía y la intención humana. Desde la intersección entre filosofía, neurociencia y ética, abordó las implicancias del desarrollo de neurotecnologías mediadas por inteligencia artificial y las nuevas preguntas que aparecen cuando estos sistemas pueden aprender y adaptarse en interacción con las personas.
Roskies puso especial atención en la relación entre estas tecnologías y la agencia humana, particularmente en los desafíos que supone interpretar las intenciones de una persona cuando existe un sistema tecnológico mediando su expresión. Su planteamiento abrió interrogantes no solo sobre la capacidad de la IA para representar aquello que una persona busca comunicar, sino también sobre la posibilidad de que estos sistemas incidan en sus decisiones y preferencias, situando la autonomía y los límites de la intervención tecnológica como aspectos centrales del debate.
Una mirada sociotécnica: estudiar la IA desde las personas
Desde una perspectiva sociotécnica, Claudia López propuso desplazar la mirada desde la inteligencia artificial entendida exclusivamente como un desarrollo técnico hacia las personas y los contextos en los que estas tecnologías son creadas, implementadas y utilizadas.
La investigadora destacó que las decisiones técnicas están atravesadas por los contextos sociales en que se producen y relevó las posibilidades de la investigación interdisciplinaria y los métodos mixtos para comprender sus consecuencias. Uno de los focos de su exposición fue la transparencia algorítmica. A partir de investigaciones realizadas en Chile sobre sistemas utilizados en servicios públicos, planteó que comprender técnicamente un algoritmo no necesariamente constituye la principal necesidad de las personas: también resulta relevante conocer el proceso institucional en el que opera, las reglas involucradas, qué decisiones permanecen bajo control humano y qué posibilidades existen de actuar frente a sus resultados.
Carolina Gainza, en tanto, amplió la conversación hacia las dimensiones sociales, culturales y políticas de la inteligencia artificial. Su exposición abordó la gobernanza de estas tecnologías y la participación social, incorporando preguntas sobre quiénes intervienen en las decisiones respecto de su desarrollo, qué objetivos las orientan y de qué manera los contextos locales deben formar parte de su diseño e implementación.
Desde esta perspectiva, la discusión sobre la agencia humana adquirió también una dimensión colectiva: no solo cuánto control conserva una persona frente a un sistema de inteligencia artificial, sino también qué capacidad tiene la sociedad para participar en las decisiones sobre cómo, dónde y para qué estas tecnologías son utilizadas.
Posibilidades y límites de la inteligencia artificial
Para Alejandro Castillo, académico UDP y moderador de la jornada, uno de los principales aprendizajes del encuentro fue reconocer las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para la investigación sin desplazar la responsabilidad propia del trabajo científico.
“La inteligencia artificial puede ampliar nuestras capacidades para explorar literatura, generar hipótesis, analizar información o apoyar la escritura, pero no reemplaza el juicio científico. La evaluación crítica, la interpretación de la evidencia y la responsabilidad por las conclusiones siguen siendo tareas humanas”, afirmó.
En esa línea, Castillo destacó que el desafío no se limita a establecer regulaciones técnicas, sino que también exige discutir cómo, dónde y para qué se incorporan estas tecnologías, considerando los contextos en que son utilizadas, la participación de distintos actores y los criterios que orientan su diseño, implementación y evaluación.
De la reflexión al trabajo aplicado
Durante la tarde, la Escuela Doctoral trasladó parte de las discusiones del seminario hacia herramientas y prácticas concretas vinculadas con el trabajo investigativo. Los talleres estuvieron abiertos a estudiantes de los distintos programas de doctorado de la Universidad Diego Portales, ampliando el carácter interdisciplinario de la jornada y favoreciendo el intercambio entre investigadores e investigadoras en formación.
Los talleres “Buen uso de IA en investigación y escritura académica: algunas herramientas con inteligencia artificial”, a cargo de Marcelo Acuña, e “Inteligencia artificial generativa para el análisis de datos”, dirigido por Riva Quiroga, permitieron profundizar en usos de estas tecnologías asociados a distintas etapas de la investigación y vincular la reflexión crítica desarrollada durante la mañana con herramientas aplicadas al trabajo académico.
Una nueva etapa para la Escuela Doctoral
Con esta primera edición presencial, la Escuela Doctoral busca consolidarse como un espacio anual de encuentro y formación, capaz de abordar debates contemporáneos desde distintas disciplinas y enriquecer la formación de quienes desarrollan sus investigaciones en el programa. La instancia busca, además, ampliar el intercambio entre pares, generar nuevas conversaciones y fortalecer la vinculación con comunidades académicas nacionales e internacionales.
La Escuela Doctoral forma parte de las instancias de formación e intercambio que impulsa el Doctorado en Psicología UDP, cuyo proceso de Admisión 2027 se encuentra actualmente abierto. Quienes estén interesados en incorporarse al programa podrán postular hasta el 2 de octubre de 2026 a través del siguiente link.
