Equipo UDP presenta resultados intermedios de PROTEGE, herramienta para evaluar riesgo de maltrato infantil recurrente en pilotaje con 640 casos
En un seminario con más de 160 asistentes, se detallaron los avances y desafíos de esta herramienta digital, aún en desarrollo, que será transferida de manera gratuita al Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
30 / 09 / 2026
Un equipo interdisciplinario de la Universidad Diego Portales presentó los resultados intermedios del proyecto PROTEGE, que desarrolla, en colaboración con el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, una herramienta digital para evaluar el riesgo de maltrato infantil recurrente. En un seminario realizado el 24 de septiembre en la Facultad de Psicología UDP, las investigadoras e investigadores expusieron el pilotaje del instrumento —aplicado hasta ahora en 640 casos reales por 147 profesionales del Servicio en 14 regiones— y los desafíos que abordan en esta etapa.
Con un auditorio lleno, el seminario reunió a representantes del mundo académico —provenientes de distintas universidades, incluida la UDP—, profesionales del Servicio, estudiantes, organizaciones de la sociedad civil y organismos colaboradores vinculados a la protección de la infancia y al ámbito psicosocial. Entre las instituciones presentes estuvieron ADRA Chile, Fundación DEM, Corporación Opción, Fundación Crea Equidad y Aldeas Infantiles SOS, además de equipos de programas de infancia de municipios como Vitacura y La Granja.
La exposición de los avances estuvo a cargo de las investigadoras e investigadores UDP del proyecto: Lorena Contreras, directora de PROTEGE y de la Escuela de Psicología; Macarena Orchard, directora alterna del proyecto y del Magíster en Métodos de Investigación Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades; Jonathan Frez, director del Magíster en Ciencias de la Ingeniería, y Paulina Quilodrán, académica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias.
Las presentaciones dieron cuenta de los principales resultados del primer año: los fundamentos sociales y psicosociales del instrumento, su proceso de construcción y digitalización, y el pilotaje y la validación psicométrica inicial. Entre los desafíos pendientes están avanzar en criterios comunes de evaluación sin sustituir el juicio profesional y estudiar la capacidad del instrumento para anticipar situaciones de maltrato recurrente.
Una herramienta para apoyar decisiones complejas
PROTEGE es un instrumento de juicio profesional estructurado que busca apoyar la estimación del riesgo de que un niño, niña o adolescente vuelva a experimentar una situación de maltrato. Su propósito no es reemplazar la decisión profesional, sino organizar información y evidencia, proporcionar criterios comunes de evaluación y contribuir a una valoración más estructurada de cada caso.
Este principio fue destacado durante la apertura por el director de Innovación UDP, Pablo Romero Novoa, quien explicó que la tecnología permite ordenar la evidencia y apoyar la evaluación integral de los casos, manteniendo la decisión y su responsabilidad en manos de los profesionales.
“Este proyecto representa lo que entendemos por innovación con impacto. La herramienta será transferida de manera gratuita al Servicio, integrada a su sistema tecnológico y acompañada de un manual para su aplicación estandarizada”, afirmó Romero, quien agregó que ese traspaso es uno de los objetivos centrales de la Dirección de Innovación: “Es conocimiento que sale de la Universidad para convertirse en mejores decisiones en el día a día de la política pública”.
Por su parte, el director nacional subrogante del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Gherman Welsch Chahuán, relevó la necesidad de contar con herramientas basadas en evidencia frente a la creciente demanda que enfrenta el sistema. Al referirse al avance de la inteligencia artificial y a los temores que genera, advirtió que “hay que tomar muchos resguardos frente al uso responsable de estas herramientas” y precisó: “Esto no va a reemplazar al profesional”. Welsch explicó que el instrumento no entregará un resultado automático que deje al profesional al margen, sino que “se constituye en un insumo para la toma de decisiones”.
Durante su intervención, Welsch señaló que el Servicio atiende mensualmente a más de 130 mil niños, niñas y adolescentes y recibe más de 15 mil nuevos ingresos cada mes. En ese escenario, destacó el carácter innovador de la iniciativa y explicó su posible aporte: “Tener una herramienta como esta nos va a permitir tomar decisiones, como priorizar el ingreso de niños, niñas y adolescentes que lamentablemente se encuentran en lista de espera. No tenemos la capacidad para atender inmediatamente a quienes necesitan atención, sobre todo en los proyectos ambulatorios. Una herramienta de esta naturaleza nos va a permitir decir: ‘ojo, acá hay un niño que tiene un alto riesgo de maltrato; por lo tanto, adelantémoslo en la lista de espera’. Ese es un insumo fundamental que podemos tener gracias a este instrumento”.
De la evidencia a un instrumento de evaluación
La primera parte de la presentación estuvo a cargo de Lorena Contreras y Macarena Orchard, quienes explicaron los antecedentes del proyecto y el proceso desarrollado para construir PROTEGE.
Uno de los conceptos centrales es la recurrencia, entendida como la ocurrencia de un nuevo hecho de victimización después de un evento previo. Esta puede manifestarse mediante una nueva victimización del mismo tipo o a través de distintas formas de victimización.
Contreras explicó que, cuando se trabaja con niños, niñas y adolescentes que ya han experimentado situaciones de maltrato, no basta con utilizar los mismos indicadores empleados para evaluar el riesgo de maltrato en la población general. Por ello, el proyecto busca identificar factores específicamente asociados a una nueva experiencia de victimización.
Para abordar este desafío, el equipo optó por un modelo de juicio profesional estructurado, que combina evidencia científica con la evaluación de quienes trabajan directamente con los casos. El desarrollo del instrumento comenzó con una revisión sistemática de literatura y posteriormente incorporó consultas internacionales, validaciones con especialistas y la retroalimentación de profesionales del sistema de protección. En este proceso participaron 11 informantes clave provenientes de ocho países, 8 especialistas y 14 profesionales del Servicio.
El instrumento actualmente en pilotaje quedó conformado por 25 factores, de los cuales 21 corresponden a factores de riesgo y cuatro a factores de protección.
Estos se distribuyen en tres dimensiones —individual, familiar y contextual— y consideran tanto factores estáticos como dinámicos. De los 25 factores, 17 son dinámicos, especialmente relevantes porque consideran condiciones sobre las cuales es posible intervenir.
El equipo también relevó la necesidad de incorporar factores de protección, un ámbito menos desarrollado en la literatura revisada, para que la evaluación no se concentre únicamente en dificultades o déficits, sino también en los recursos y fortalezas presentes en cada caso.
Estandarizar sin eliminar el criterio profesional
Uno de los principales desafíos del instrumento es construir criterios comunes que permitan disminuir la variabilidad entre evaluaciones sin perder la capacidad de análisis profesional. Para ello, PROTEGE entrega información sobre cada uno de los factores evaluados, la evidencia que sustenta su incorporación y orientaciones para reconocer cómo pueden manifestarse distintos niveles de riesgo.
Los profesionales realizan una evaluación de cada factor y posteriormente elaboran un juicio global sobre el riesgo de recurrencia. Esta última etapa no corresponde a una suma automática de puntajes, sino a una valoración que integra los antecedentes disponibles y la experiencia profesional.
Los primeros análisis han mostrado precisamente la complejidad de esta tarea. Casos con configuraciones similares de factores pueden recibir valoraciones diferentes dependiendo del profesional que los evalúa.
Para el equipo, este constituye uno de los desafíos que deberán seguir abordando para avanzar en la estandarización del instrumento sin transformar una decisión compleja en un proceso exclusivamente automatizado.
Tecnología como apoyo a la evaluación profesional
El segundo bloque de la jornada estuvo encabezado por Paulina Quilodrán y Jonathan Frez, de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UDP, quienes presentaron el trabajo desarrollado en torno a la plataforma de evaluación y apoyo a la decisión.
La herramienta organiza y sistematiza la información disponible para apoyar el proceso de evaluación. Primero caracteriza al niño, niña o adolescente y su contexto; posteriormente integra los factores que pueden aumentar o disminuir el riesgo; luego presenta una lectura global del caso y permite explorar qué elementos tienen mayor incidencia en esa valoración.
En esta etapa, el equipo también investiga cómo modelos de aprendizaje automático pueden aportar información complementaria a las evaluaciones realizadas por profesionales, mediante la identificación de patrones y relaciones entre los distintos factores considerados por PROTEGE.
El objetivo no es que un algoritmo determine automáticamente qué debe ocurrir con un caso, sino que la tecnología funcione como un apoyo adicional para ordenar antecedentes, identificar relaciones entre variables y entregar información que pueda ser considerada por quienes realizan la evaluación.
Una de las líneas que actualmente explora el equipo consiste en identificar qué factores tienen mayor incidencia en determinados perfiles de casos y cuáles, especialmente entre aquellos que pueden modificarse mediante intervención, podrían contribuir a disminuir el riesgo.
De esta manera, el proyecto busca que la plataforma no solo contribuya a estructurar la evaluación, sino que también pueda aportar antecedentes útiles para orientar futuras decisiones e intervenciones profesionales.
640 casos para poner a prueba PROTEGE
La actual etapa de pilotaje ha permitido aplicar PROTEGE en 640 casos reales, con la participación de 147 profesionales del Servicio distribuidos en 14 regiones del país. Estas evaluaciones permiten estudiar el comportamiento del instrumento y detectar aspectos que requieren ajustes. Sin embargo, una de las principales preguntas de la investigación todavía permanece abierta: determinar si PROTEGE logra anticipar adecuadamente situaciones futuras de maltrato recurrente.
Durante el segundo año del proyecto, el equipo realizará seguimiento a los casos ya estudiados para contrastar las evaluaciones iniciales con lo ocurrido posteriormente. Este proceso permitirá incorporar evidencia producida en el contexto chileno y evaluar la capacidad predictiva del instrumento, uno de los pasos necesarios antes de determinar sus futuras posibilidades de implementación.
La jornada finalizó con un conversatorio en el que asistentes vinculados a distintos ámbitos del trabajo con infancia plantearon preguntas sobre las posibilidades de aplicación y proyección de la herramienta.
PROTEGE es una iniciativa de investigación aplicada de la Universidad Diego Portales que desarrolla una herramienta digital para apoyar la evaluación del riesgo de maltrato infantil recurrente. Se realiza en colaboración con el Servicio y es financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través del concurso IDeA I+D 2025 (ID25I10024). En la UDP, la iniciativa reúne a académicos e investigadores de las facultades de Psicología, Ciencias Sociales y Humanidades e Ingeniería y Ciencias, que integran conocimientos y metodologías de distintas disciplinas para el desarrollo y la evaluación del instrumento.
