Conferencia internacional evidenció los problemas y desafíos sobre el envejecimiento y el trabajo

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25 / 11 / 2018

La Conferencia “Envejecimiento, salud en el trabajo y retiro”, organizada por el Programa de Estudios Psicosociales del Trabajo UDP (PEPET) y el Magíster en Psicología Social UDP, contó con la ponencia del académico de Psicología Social en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, Dr. Carlos María Alcover. “Hay que empezar a … buscar fórmulas flexibles de adaptación de las personas a partir de los 50 años”, fueron algunas de las conclusiones del académico.

“Envejecimiento, salud en el trabajo y retiro” fue en nombre de la Conferencia realizada el miércoles 7 de noviembre, la cuál contó con la participación del académico de Psicología Social en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, Dr. Carlos María Alcover, quien expuso acerca de la importancia que tiene repensar sobre lo que significa el envejecimiento en el trabajo.

Para el investigador, el hecho de que la población esté viviendo un progresivo envejecimiento, conlleva a que “cada vez más las personas mayores van a tener que continuar trabajando y van a tener que prolongar su vida laboral. Esto significa que las organizaciones tienen que adaptarse a estas nuevas condiciones, tienen que cambiar estereotipos, tiene que cambiar aptitudes, tiene que cambiar las relaciones con las personas mayores para que el hecho de continuar trabajando, no sea perjudicial para ellas, sino que realmente suponga un beneficio tanto para las propias personas como para las organizaciones y para la sociedad en su conjunto”, anunció.

Según manifestó el experto, lo más importante es que a partir de los 50 años “se empiece a evaluar cuál es el estado real de la persona y, a partir del estado real de su motivación y capacidad, intentar adaptar de forma flexible lo que esa persona puede continuar haciendo”.

Una de las conclusiones que expuso el académico español, tiene que ver con la readaptación laboral de las personas. Según dijo, “hay que acabar también con ese modelo de que la persona hace lo mismo cuando tiene 20, 30, 50 ó 60 años, eso es imposible. Lo que se necesita es una recapacitación, un reajuste, una redefinición de lo que la persona está haciendo”.

“No tiene sentido que la persona se mantenga en el mismo puesto, en la misma función desde que se incorpora con veinte y tantos años, hasta que se jubila con casi 70. No tiene sentido. Por lo tanto, lo que hay que empezar a hacer es cambiar ese modelo mental y buscar fórmulas flexibles de adaptación de las personas a partir de los 50 años”, concluyó.