Académica Albana Paganini expuso sobre niños/as desantentos e hiperactivos

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24 / 08 / 2016

La integrante del Programa Protagonismo Infantil UDP presentó avances de su tesis doctoral: “Los Trastornos de la Expresividad Motriz en niños diagnosticados con Hiperactividad”.

foto_webEn el auditorio de la Facultad de Psicología UDP, continuó el ciclo de cátedras abiertas Protagonismo de la Infancia, con la tercera presentación del año, que esta vez estuvo a cargo de la académica Albana Paganini, quien expuso su investigación sobre las “Problemáticas actuales en la infancia: Niños desatentos e hiperactivos”.

Bajo la atenta mirada de los asistentes, la Directora Académica del Magíster en Psicología, mención Teoría y Clínica Psicoanalítica UDP, enfatizó en la labor que ha hecho, desde 2012, junto a la psicóloga clínica y psicoanalista, Pamela Ortúzar, en la Clínica Psicológica UDP: el desarrollo de un espacio terapéutico, en el cual reciben niños/as que tienen diagnósticos de hiperactividad, además de problemas de convivencia y exclusión escolar.

La clínica tiene una dimensión política y debe considerar como cada época construye diferentes formas de representar la infancia y la niñez, así como  las formas  diferenciadas por la pertenencia social y extracción económica. En ese contexto es que muchos niños son sobre diagnosticados  con nomenclaturas que poco dicen sobre  ellos y sus historias vitales. La clínica no puede eludir este problema y debe reflexionar en torno a ello con la finalidad de recuperar  un pensamiento clínico que haga uso de sus herramientas de análisis, como lo es la construcción de un diagnóstico o la consideración del problema sin patologizar o estigmatizar”, especifica la expositora.

En este punto, y para desplegar un proceso apto para la ayuda de estos niños, Paganini y Ortúzar se basaron en el modelo de la práctica psicomotriz del pedagogo francés Bernard Aucouturier, quien concibe el cuerpo como una construcción “somatopsíquica” relacionada con el mundo que lo rodea. Las experiencias corporales en interacción con el mundo circundante son el fundamento del desarrollo psíquico del niño. La psicomotricidad supone un itinerario madurativo que favorece el paso del “placer de actuar” al “placer de pensar”, permitiendo que el niño se asegure frente a las angustias más primarias. Es decir es una práctica destinada a anclar el registro de lo simbólico en el cuerpo del niño. Es por ello que hablamos de “expresividad motriz”.

fotoweb3“La palabra hiperactividad nos parecía horrible, puesto que, además, los niños que tienen dificultades no pueden desarrollar actividades, no hay ningún exceso de actividad.  Acouturier  señala que la expresividad motriz  es la manera que tiene cada niño de manifestar el placer de ser él mismo y descubrir el mundo que lo rodea de mejor forma“, comentó Paganini.

Para Aucouturier existen tres momentos fundamentales en el dispositivo terapéutico,  que Paganini define como un viaje por el cuerpo y la vida psíquica del niño.

1.- El juego libre sensorio motor, donde la única consigna es que no se pueden romper las construcciones de los compañeros y se les da el espacio para que puedan jugar libremente.

2.- El relato, en el cual se propone que el adulto que está observando la sesión terapéutica, construya un cuento, ojalá truculento, para que el niño pueda trabajar mejor la angustia.

3.- El espacio figural, que se refiere al momento en que los pequeños dibujan lo que más les gustó de la actividad.

Los tres momentos terapéuticos dan cuenta de tres registros de expresión simbólica.

“Cuando empezamos a trabajar nuestra  hipótesis, nos dimos cuenta que había una falla en la simbolización y que eso dejaba un flanco abierto a cierto movimiento desorganizado, turbulento. De alguna manera nuestra hipótesis tenía la misma estructura que la primera teoría de la angustia en Freud. Luego nos dimos cuenta que el movimiento  supone una heterogeneidad que no puede ser pensando solamente en la dimensión de la descarga”, expresó la expositora.