“Desconfiar no es algo irracional, sino que fue un aprendizaje”, comenta Francisco Parada

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Nota publicada en Radio Futuro

21 / 10 / 2026

El académico sostiene que la desconfianza no surge por mera irracionalidad, sino como una respuesta biológica frente a las promesas e ilusiones no cumplidas. En una sociedad golpeada por la incertidumbre y la constante falla de las instituciones —tanto públicas como privadas—, el deterioro de la confianza se ha convertido en un desafío urgente.

“El cerebro necesita información o necesita predecir las regularidades, las cosas que van a ocurrir en el mundo y qué es lo que se va a mantener. Y ahí entra la confianza como un fenómeno biológico clave. Si yo estoy aprendiendo de las personas que me rodean, estoy aprendiendo de las instituciones donde yo participo, y ocurre un quiebre en esa confianza —que al final del día es una experiencia que destruye mi predicción—, luego hay una falla en eso, hay un quiebre; entonces desconfiar no es algo irracional, sino que fue un aprendizaje”, comentó Parada.

“A nivel del desarrollo, efectivamente la confianza parte desde el aprendizaje, y es por eso que propongo la postura del profesor Maturana, que es que la confianza es un fenómeno biológico como montones de otros. En la infancia uno vive en la confianza. Si tú no vives en la confianza, no vas a poder aprender nada, porque necesitas entender estas experiencias que un otro te va a contar”, añadió.

“Las instituciones aparecen como un ente mediador y constructor incluso de la biología desde el comienzo. Cuando el sistema nervioso está continuamente aprendiendo esta diferencia entre lo que uno espera que ocurra y lo que efectivamente ocurre, las instituciones están metidas desde el día uno. Ahí tenemos parte de la confianza desde antes de que seas un humano”, cerró Parada.