03 / 01 / 2016
Mariela Jana partió en agosto y regresa a finales de febrero, luego de haberse desempeñado en un centro de atención ambulatoria, un hospital de larga estadía y una residencia de la Fundación Villablanca.
Desde la ciudad catalana de Reus, Mariela accedió a contarnos acerca de su experiencia como psicóloga en práctica en una ciudad distante una hora de Barcelona, donde reconoce que sus mayores aprendizajes han sido “humanos, más que intelectuales”. Ella recomienda 100% esta experiencia para sus compañeros de las próximas generaciones. A continuación, su testimonio.

¿Cómo fue que decidiste postular a hacer la práctica en Catalunya, España? ¿Qué te motivó a ello?
Desde un comienzo, yo quería hacer la práctica en algún lugar fuera de Chile… quería descubrir la psicología en otro lugar, en una cultura distinta a la nuestra. Así es que pedí una entrevista con la profesora Paz Valenzuela, Coordinadora de Prácticas y Titulación, para preguntar si conocía lugares de práctica fuera de Chile. En esa reunión, Paz me contó que otros dos alumnos de generaciones anteriores habían venido aquí a hacer su práctica en psicología clínica. La idea me encantó, así que me embarque de inmediato en esta aventura.
¿En qué ha consistido la práctica profesional?
La práctica principalmente consiste en ser psicólogo clínico en distintos centros de la misma red de salud pública. En mi experiencia, comencé con el centro de atención ambulatoria, después hospital de larga estadía y finalmente, una residencia. La fundación que agrupa a estos 3 lugares se llama Villablanca y trabaja con un doble diagnostico, es decir, con personas que presentan una psicopatología y también algún grado de deficiencia intelectual.
Ahora bien, al trabajar en esos tres distintos lugares, con usuarios muy diferentes, en realidad, uno hace mucho más que sólo dar atención clínica… uno tiene que aprender a utilizar todos tus recursos personales. Por ejemplo, a veces acompaño a los usuarios de hospital o residencia a sus actividades; entonces, me convierto en actriz, bailarina, experta en manualidades, adiestradora de perros, educadora, karateka, etc.
Por otro lado, es esencial el motivarse a relacionarse y aprender de todo el equipo que conforma el centro, ya sea con los auxiliares, cuidadores, terapeutas ocupacionales, enfermeras, psiquiatras y usuarios. Ya que todos ellos tienen mucho para aportarte. En fin, ser psicólogo clínico en un contexto así necesariamente involucra todos esos aspectos.
¿Cómo has organizado tu tiempo en la práctica, cuántas horas a la semana tienes o has tenido que trabajar y haciendo qué tipo de actividades?
La organización de los tiempos depende de uno. Aquí confían en tu criterio para distribuir las horas. Yo en esta etapa final de la práctica, voy 4 días a la residencia de 8 de la mañana a 3 de la tarde y cada quince días voy al centro de ambulatoria a atender a un par de pacientes. Al hospital, voy una hora los miércoles a hacer un taller de sexo- afectividad. 
En términos más amplios ¿cómo ha sido la experiencia? ¿Qué cosas te han llamado la atención positivamente de la vida por allá?
Uf… por dónde empezar… la vida aquí es muy distinta a Chile. Algo que me encanta es que existe la vida en la calle. La gente no sólo transita por las calles de un lado a otro para hacer algún trámite. Aquí, la gente se detiene siempre en cafés o bares a tomar un cafecito, cerveza o incluso un vermut. Abuelitos, jóvenes, adultos, todos tienen la costumbre de convivir en la calle, de salir y estar afuera disfrutando, sin importar la hora ni la estación del año. Un concepto que se me viene a la cabeza cuando pienso en esto, es el de comunidad. Lo comunitario es transversal en la cultura catalana y esto se refleja no sólo en la vida de calle, sino en el trabajo del psicólogo también. Siempre se trabaja con los usuarios de Villablanca en la socialización con la comunidad. Ya sea en salidas al cine, a comidas, algún carrete en una disco, que vayan de paseo a los pueblos más cercanos. Personalmente, creo que eso falta en nuestro país, falta el aceptar y el compartir.
¿Qué tan bien preparada profesionalmente te has sentido?
Yo creo uno mismo construye el profesional que va a ser, pero si me doy cuenta de que lo que tus profesores te entregan y lo que te da la universidad donde estudiaste, hace una diferencia importante. Aquí me he dado cuenta que la Facultad no sólo me ha entregado saberes en clases, si no también saberes adquiridos en experiencias fuera de la sala de clases. El rodearte de personas distintas te aporta muchos valores, como el respetar y aprender de la diferencia.
¿Cuáles son los aprendizajes más significativos de la práctica profesional?
Mis aprendizajes más significativos, sin duda, han sido más humanos que intelectuales. Con eso me refiero a que uno en un contexto de tanta diversidad y muchas veces de sufrimiento, te haces más humano. Ves realidades muy distintas, que lamentablemente muchas veces son historias de sufrimiento o de injusticia y uno al enfrentarse a eso, no te paras como psicólogo, sino, como persona.
¿Cuál es tu balance en general?
Mi balance es súper positivo.
Finalmente, ¿le recomiendas esta práctica a tus compañeros de las próximas generaciones? ¿Qué sugerencias le harías a quien quisiera hacer lo mismo que tú el próximo año?
La recomiendo al 100%, es una experiencia sumamente enriquecedora. Mi única sugerencia sería: haz lo posible para venir acá y si lo logras ¡MUÉVETE y no descanses!!, porque el tiempo se pasa demasiado rápido. Hace unas semanas, apareció una nota dedicada a Mariela en la página web institucional del lugar donde realiza su práctica profesional, si quieres leerla, pincha aquí.
