Colin Allen analiza los límites de la inteligencia artificial y su impacto en la comprensión de lo humano

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El académico estadounidense, quien visitó Chile para participar en la Escuela Doctoral 2026 de la Facultad de Psicología UDP, conversó con La Tercera sobre los desafíos que plantea el desarrollo de los actuales modelos de inteligencia artificial.

27 / 08 / 2026

El académico e intelectual estadounidense Colin Allen fue entrevistado por La Tercera en el contexto de su participación en la Escuela Doctoral 2026 de la Facultad de Psicología UDP, donde dictó la charla “¿Potenciar o reemplazar el juicio? Interacciones entre inteligencia artificial y agencia humana”. Al abordar por qué el desarrollo de la IA genera una inquietud distinta a la provocada por otras tecnologías, sostuvo: “Lo que nos distinguía era nuestra mente racional. Y ahora tenemos estas máquinas construidas sobre la idea del razonamiento como una especie de operación mecánica, y nos preocupa que lo que nos distinguía del resto ya no sea tan único”.

Allen destacó también la importancia de mantener una actitud crítica frente a las capacidades que se atribuyen a estas tecnologías, idea que estuvo en el centro de su participación en la Escuela Doctoral. “Plantear preguntas es fundamental. A menudo no son muy buenos para responderlas, pero tenemos estrategias para pensar si son buenas o no. Y esas estrategias también son útiles para los científicos”, señaló. Para el académico, el desarrollo de estos sistemas vuelve especialmente relevante la reflexión filosófica sobre qué significa tener una mente y cuáles son las características que definen a los seres humanos.

El especialista advirtió además sobre los riesgos de atribuir a los modelos de inteligencia artificial capacidades humanas que no poseen, especialmente cuando son utilizados para buscar orientación frente a problemas personales o de salud mental. “Nuestra sabiduría sobre estas máquinas requiere que no sólo entendamos lo que pueden hacer, sino también lo que no pueden hacer. Es decir, que comprendamos sus límites”, afirmó. Allen explicó que estos sistemas pueden funcionar como una suerte de reflejo de las propias ideas de los usuarios, generando respuestas atractivas precisamente porque están condicionadas por lo que ellos mismos introducen en la interacción.

En esa línea, Allen llamó a no confundir la capacidad de los modelos para simular interacciones humanas con la existencia de una verdadera agencia moral. “No deberíamos, a estas alturas, dejarnos seducir por la idea de que la IA posee todas las capacidades de un agente moral humano. Y, por desgracia, demasiada gente ha caído en la trampa de creer que los modelos de IA realmente se preocupan por ella, que la entiende”, sostuvo. El académico recalcó que estas tecnologías no poseen valores propios, lo que mantiene abierta la pregunta sobre el lugar que pueden ocupar en decisiones que requieren juicio y responsabilidad moral.