De estudiar el cerebro a comprender la experiencia humana: los nuevos desafíos de la neurociencia
El académico de la Facultad de Psicología UDP, Francisco J. Parada, aborda el avance hacia una neurociencia capaz de estudiar la cognición en escenarios cotidianos, integrando cerebro, cuerpo, ambiente y experiencia.
07 / 08 / 2026
Durante décadas, gran parte del conocimiento sobre el cerebro y la cognición se construyó a partir de investigaciones realizadas en ambientes altamente controlados. Ese escenario está cambiando. Los avances tecnológicos y nuevas perspectivas teóricas están permitiendo trasladar el estudio de la experiencia humana hacia los espacios donde efectivamente ocurre: mientras las personas se desplazan, interactúan con otros, aprenden, trabajan y se relacionan con su entorno.
Para Francisco J. Parada, director del Centro de Estudios en Neurociencia Humana y Neuropsicología (CENHN), y académico del Diplomado en Neurociencia Humana y Neuropsicología de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales, este tránsito constituye uno de los cambios relevantes que experimenta actualmente la disciplina. “Hoy el desafío es comprender cómo emerge la cognición en contextos reales, donde interactúan el cerebro, el cuerpo, el ambiente y otras personas”, explica.
Esta aproximación implica incorporar tecnologías como el Mobile Brain/Body Imaging (MoBI), que permite realizar registros neurofisiológicos móviles, pero también supone un cambio en la manera de formular las preguntas de investigación. Según Parada, se trata de avanzar desde una mirada centrada exclusivamente en lo que ocurre en el cerebro hacia una comprensión de cómo las personas construyen significado mientras habitan e interactúan con el mundo.
Estudiar la experiencia humana donde ocurre
Esta perspectiva está presente en el programa de investigación que Parada desarrolla bajo la idea de Meaning-in-the-Wild, orientado a comprender cómo emerge la experiencia humana en contextos naturales.
La propuesta integra registros neurofisiológicos móviles con información sobre comportamiento, movimiento corporal, medidas fisiológicas y la propia experiencia subjetiva de las personas. La combinación de estos distintos niveles de análisis permite estudiar fenómenos relacionados con ámbitos tan diversos como la educación, la arquitectura, la salud mental, el arte y la interacción social.
Para el académico, avanzar en esta dirección resulta especialmente relevante frente a problemas contemporáneos que difícilmente pueden comprenderse desde una sola disciplina. “La crisis de salud mental, el envejecimiento de la población, el impacto de la tecnología, la inteligencia artificial o el diseño de ciudades más saludables requieren comprender cómo interactúan el cerebro, el cuerpo y el ambiente. La neurociencia tiene mucho que aportar, siempre que dialogue con otras áreas del conocimiento”, sostiene.
La incorporación del contexto también abre nuevas posibilidades para la práctica profesional. Comprender, por ejemplo, que el bienestar de una persona se relaciona no solo con características individuales, sino también con las condiciones de los entornos que habita, permite ampliar la manera de pensar ámbitos como la rehabilitación, la educación y la neuropsicología clínica.
Desde esta perspectiva, señala Parada, las intervenciones pueden considerar tanto a las personas como aquellos ambientes capaces de favorecer procesos de aprendizaje, recuperación y calidad de vida.
Una formación para comprender problemas complejos
El avance hacia una neurociencia más interdisciplinaria plantea también desafíos para la formación de profesionales. La creciente disponibilidad de información sobre el cerebro hace necesario ir más allá de la adquisición de conocimientos específicos y desarrollar capacidades para analizar críticamente la evidencia e integrar diferentes niveles de comprensión. “El desafío académico consiste en formar profesionales capaces de integrar niveles de análisis: desde la biología hasta la experiencia vivida y las condiciones sociales que la hacen posible”, explica Parada.
Esta mirada constituye uno de los ejes del Diplomado en Neurociencia Humana y Neuropsicología de la Facultad de Psicología UDP, programa que busca entregar herramientas y perspectivas actualizadas para comprender la complejidad del comportamiento humano desde un enfoque interdisciplinario.
Más que abordar de manera aislada conocimientos sobre neuroanatomía o funciones cognitivas, la propuesta formativa busca conectar la evidencia neurocientífica con los problemas y desafíos que enfrentan las personas en contextos clínicos, educativos, organizacionales y sociales. En palabras de Parada, “la neurociencia no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para entender mejor la experiencia humana y contribuir al bienestar de las personas y las comunidades”.
El programa se encuentra actualmente en proceso de admisión para su próxima versión y está dirigido a profesionales interesados en actualizar y profundizar sus conocimientos en neurociencia humana y neuropsicología desde una perspectiva interdisciplinaria.
Conoce el programa y revisa el proceso de admisión aquí.
Charla abierta: la psicofisiología de la regulación emocional
Para quienes quieran profundizar en esta mirada y conocer cómo los procesos que habitualmente asociamos al cerebro se expresan también en el cuerpo y en nuestra interacción con el entorno, la Facultad de Psicología UDP realizará la charla abierta “Las emociones en el cuerpo: Psicofisiología de la regulación emocional”, a cargo del Dr. Daniel Rojas Líbano, director del Diplomado en Neurociencia Humana y Neuropsicología. La actividad será una oportunidad para acercarse, desde la evidencia científica, al estudio de la regulación emocional y a algunas de las perspectivas que forman parte de la propuesta académica del programa.
La charla se realizará el miércoles 12 de agosto, a las 19:00 horas, en modalidad online y con acceso gratuito previa inscripción.
