María Belén Zerán, directora del Diplomado en Psicooncología, publica estudio sobre innovadora herramienta para preparar a niños y adolescentes antes de una cirugía oncológica
09 / 07 / 2026
María Belén Zerán Ruiz-Clavijo, directora del Diplomado en Psicooncología para profesionales de la Salud de la Universidad Diego Portales, publicó el artículo El Yo de Mi: Una herramienta innovadora de psicoprofilaxis quirúrgica para niños, niñas y adolescentes con osteosarcoma en la revista Andes Pediatrica, de la Sociedad Chilena de Pediatría.
La investigación evalúa el impacto de una herramienta de psicoprofilaxis quirúrgica en niños, niñas y adolescentes con osteosarcoma atendidos en el Hospital Luis Calvo Mackenna.
El estudio analizó los niveles de ansiedad, dolor y preocupaciones antes y después de la cirugía en pacientes que participaron de este proceso de preparación emocional mediante la herramienta “El Yo de Mi”, utilizada por el Hospital Luis Calvo Mackenna desde 2017. Entre sus principales resultados, la investigación evidenció que la psicoprofilaxis quirúrgica contribuye a disminuir temores y facilita la comprensión del proceso quirúrgico tanto en los pacientes como en sus familias.
Según explica Belén Zerán, el origen de esta herramienta respondió a una necesidad detectada en la práctica clínica. “Esta creación se dio a partir de una necesidad clara al no contar con un método formal y estructurado de preparación ante la cirugía de pacientes con patología oncológica. Desde lo observacional, el equipo de salud nos dábamos cuenta de que esta herramienta ayudaba a niños, niñas y adolescentes a expresar, comprender, resolver preocupaciones, fantasías, ansiedades y temores ante la cirugía. Sin embargo, no podíamos afirmarlo. Así surgió la propuesta de realizar un estudio donde pudiésemos evaluar su impacto”, señala.
El proyecto fue desarrollado de manera colaborativa entre la Universidad Diego Portales, la Universidad de Chile, la Universidad de los Andes y el Hospital Luis Calvo Mackenna, con financiamiento de la Municipalidad de Providencia, permitiendo generar evidencia local sobre una intervención que hasta ahora no contaba con una validación formal en pacientes pediátricos con cáncer.
Respecto de los resultados, la académica destaca que la preparación emocional transforma la manera en que los pacientes enfrentan una cirugía. “La vivencia permite conectar, identificar, comprender y expresar emociones, ideas, fantasías y miedos relacionados con una situación potencialmente traumática, devolviendo la sensación de control y ayudando a anticipar el proceso quirúrgico, respetando siempre los tiempos de cada niño, niña y adolescente”, explica.
Una de las actividades mejor evaluadas fue “Cirugía de mi muñeco”, la cuarta etapa del proceso de construcción de la herramienta “El Yo de Mi”. En esta instancia, luego de personalizar su muñeco, identificar y expresar emociones, los niños, niñas y adolescentes simulan su propia cirugía utilizando implementos quirúrgicos reales o similares. Durante la actividad asumen el rol del equipo médico, recrean las principales etapas de la intervención e incluso realizan la extracción simbólica del tumor, el que posteriormente es utilizado en una última etapa denominada “Resignificación del tumor”.
Para Belén Zerán, esta experiencia permite que los pacientes participen activamente en su proceso de atención y enfrenten la cirugía desde un lugar distinto. “A partir de esta actividad, altamente valorada en el estudio, el NNA logra tener un rol activo en su cuidado, su cirugía y la extracción del tumor. Ese lugar devuelve la sensación de control que se ve disminuida durante la enfermedad y tratamiento. Además, el permitir dar forma y hacer visible lo que no podrá ver durante su propia cirugía ayuda a acompañar, contener y paliar las emociones y preocupaciones que puedan ir apareciendo, resolver dudas y desmitificar creencias erróneas”.
El estudio también relevó el impacto que el proceso quirúrgico tiene sobre las familias y personas cuidadoras. En ese sentido, la investigadora sostiene que “tenemos el deber de sostener y acompañar durante todo el proceso de enfermedad y tratamiento a quienes cuidan a niños, niñas y adolescentes con patología oncológica. Quien acompaña muchas veces se descuida, y eso puede generar consecuencias en su salud mental y física”.
Finalmente, la académica plantea que el principal desafío es ampliar el acceso a este tipo de intervenciones en los distintos centros de salud del país. “Esperamos que con este estudio logremos generar conciencia sobre la importancia de implementar esta herramienta en contextos sanitarios públicos y privados. El gran desafío es contar con los recursos necesarios para que niños, niñas y adolescentes de todo Chile puedan ser preparados con ‘El Yo de Mi’ antes de sus cirugías”, concluye.
El artículo constituye un aporte a la evidencia nacional sobre psicooncología pediátrica y refuerza la importancia de incorporar el acompañamiento psicológico como parte integral de la atención en salud, promoviendo estrategias que favorezcan el bienestar emocional de pacientes, familias y equipos clínicos durante el tratamiento oncológico.
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