Inclusión laboral y Lesión Cerebral Adquirida: un desafío pendiente – Alvaro Aliaga y Christian Salas

El Supervisor de la Unidad de Neuropsicología Clínica UDP, Alvaro Aliaga y el Director del Diplomado en Rehabilitación Neuropsicológica del Adulto UDP, Christian Salas, se refieren a la Ley de Inclusión Laboral y los obstáculos que enfrentan las personas que viven con esta condición a la hora de reincorporarse al trabajo.1

Las Lesiones Cerebrales Adquiridas (LCA) son un conjunto de patologías del sistema nervioso central, como los accidentes vasculares, traumatismos craneanos, tumores, enfermedades inflamatorias o anoxias etc. De acuerdo a datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DAIS), en Chile, sólo el año 2016, egresaron de hospitales más de 38.000 personas con alguno de estos diagnósticos. Décadas de investigación internacional nos han enseñado que estas patologías, a pesar de su diversidad, suelen generar déficits a nivel físico, cognitivo, conductual y emocional, disminuyendo la calidad de vida, restringiendo la participación social y productividad laboral, y generando elevados costos económicos (directos e indirectos).  

Con una reciente ley de Inclusión Laboral, que pretende en palabras del propio ministro de Desarrollo Social de la época, el Sr. Carlos Barraza, «asegurar la efectiva igualdad de oportunidades y la plena inclusión laboral de personas con discapacidad», resulta inquietante a un año de su promulgación, la ausencia de información oficial sobre la situación laboral específica de personas con LCA. En este sentido, no existen datos nacionales de prevalencia e incidencia sobre estas patologías en personas en edad productiva, tampoco se conoce cómo los múltiples déficits derivados de estas enfermedades impactan en la reinserción laboral.

En relación al proceso de retorno laboral luego de una LCA, existe evidencia desde países desarrollados sugiriendo que menos de un 50% de estas personas logra retomar actividades productivas y, aquellos que logran conseguir un trabajo, tienen enormes dificultades para mantenerlo. Las razones que explican esta dificultad son múltiples, destacando entre ellas: elementos relacionados con la naturaleza y severidad de la lesión, secuelas cognitivas, conductuales y emocionales derivadas del daño cerebral, barreras sociales y prejuicios de empleadores y compañeros de trabajo, así como la ausencia de programas de apoyo para el reintegro laboral.

Si bien la ley de inclusión ha significado un gran avance para facilitar la igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo de personas en situación de discapacidad, su implementación no ha estado exenta de limitaciones. A nuestro juicio, una de las más importantes es la ausencia de programas específicos que permitan preparar y acompañar a personas con diversidad cognitiva y conductual antes y durante el proceso de reintegro laboral. Desde nuestra perspectiva, como especialistas en rehabilitación neuropsicológica, esto se hace especialmente urgente en personas con LCA, quienes presentan necesidades particulares a las observadas en individuos con discapacidades sensoriales, motoras y de salud mental.

En Chile la preocupación sobre esta temática tiene un retraso significativo en comparación a lo observado en otras latitudes. Por ejemplo, países como USA o Reino Unido ofrecen una amplia variedad de programas que tienen como objetivo ayudar a personas con LCA a adaptarse a los nuevos desafíos del retorno laboral: asistencia vocacional, entrenamiento para postular a empleos, preparación para el trabajo y seguimiento ambulatorio. Importantemente, diversos estudios han mostrado que este tipo de intervenciones puede mejorar las tasas de retención de empleo en más del 70%.

Es nuestra opinión que una agenda de trabajo que logre avanzar en esta problemática nacional durante los próximo años deberá abordar los siguientes desafíos claves:

1.- Generar proyectos colaborativos entre el sector público y privado que permitan obtener información necesaria y suficiente para entender la situación de personas con LCA en edad laboral. Por ejemplo, a través del diseño e implementación de líneas de investigación en LCA y retorno laboral, así como el mejoramiento de encuestas nacionales de discapacidad.

2.- Elaborar guías de orientación para la inserción y reincorporación al empleo de personas con LCA.

3.- Implementar programas especializados en reinserción laboral, de subvención estatal, que permitan abordar las necesidades particulares de personas que han sufrido una LCA.

4.- Capacitación a profesionales de rehabilitación en torno a los desafíos específicos del retorno laboral de personas con LCA.

Debido a la alta prevalencia de LCA en Chile, su impacto en la calidad de vida de sobrevivientes y familias, así como al alto costo social directo e indirecto, se hace imperativo visibilizar el problema de la inclusión laboral. Una ley de inclusión sólo podrá verdaderamente generar un cambio positivo en la vida de personas con LCA cuando esta se traduzca en intervenciones concretas que respeten la particularidad de esta población y se adecuen a sus necesidades.