Felipe Irureta tiene un emprendimiento en educación enfocado en los procesos evaluativos

Felipe Irureta tiene un emprendimiento dedicado al mundo de la educación. Ofrece herramientas tecnológicas a instituciones educacionales para sacarle el mayor provecho a las evaluaciones y procesos evaluativos. Además, hace poco comenzó a ser parte del “Espacio Terapéutico Agua de Luz“, una iniciativa que reúne a distintos profesionales de la salud mental y ofrece terapia psicológica, talleres, clases de meditación y de yoga. 

¿Cómo conociste a la UDP, y qué te hizo elegirla como universidad?

 Cuando aún estaba en la educación media comencé a acercarme al budismo, que me presentó su propia perspectiva sobre el estudio de la mente. De a poco comenzó a fascinarme la filosofía que rodeaba a este camino espiritual, motivándome a estudiar más de cerca el fenómeno de la mente humana. Es de esa manera que decidí entrar a la carrera de psicología, como una forma de hacer mis estudios y reflexiones una disciplina y posteriormente una ocupación.

A la Universidad Diego Portales la conocí en una de las ferias de universidades que visité durante cuarto medio. Una chica, estudiante de psicología en la universidad, era parte del equipo que entregaba información. Estuvimos conversando un largo rato sobre la malla curricular, enfoques y profesores, lo que me permitió ver un panorama un poco más completo de la carrera. Me dio la impresión que mis acercamientos al budismo podían tener cabida dentro de la universidad, además tenía un enfoque crítico y social del que carecían la mayoría de las universidades privadas que hasta el momento me había acercado. Tras descartar otras varias universidades, pues no me convencían, el ofrecimiento de una beca por parte de la UDP terminó de convencerme de estudiar en dicha institución.

¿En qué trabajas o te desempeñas actualmente?

Actualmente tengo un emprendimiento dedicado al mundo de la educación. Ofrecemos herramientas tecnológicas a instituciones educacionales para sacarle el mayor provecho a las evaluaciones y procesos evaluativos. En este momento nos estamos enfocando principalmente en pruebas estandarizadas, pero nos gustaría ampliarnos a otros instrumentos de evaluación, tales como trabajos en grupo, presentaciones orales,
proyectos semestrales, entre otros. 

Además, hace poco comencé a ser parte del Espacio Terapéutico Agua de Luz, una iniciativa que reúne a distintos profesionales de la salud mental y ofrece terapia psicológica, talleres de distinta índole, clases de meditación y de yoga, entre muchas otras actividades que tenemos programadas y queremos impulsar. Ha sido genial poder compartir con las chicas, la energía creativa que se ha generado, presenciar el esfuerzo que ponen para que todo esto resulte y el apoyo que entregan a las nuevas ideas. Por último, también soy voluntario de la Fundación Uniendo Mundos, en el Centro de Salud La Casa de la Alegría. Ahí he podido trabajar con adolescentes y jóvenes adultos durante los últimos años, haciendo terapia psicológica, orientación y motivación
vocacional, talleres varios y participar de las actividades comunitarias de la población Lo Hermida.

¿Qué actividades facilitaron el llegar donde estás ahora?¿Qué consejos les darías a los estudiantes que recién comienzan su formación en la escuela de Psicología UDP?

En segundo año fui parte del equipo colaborador del Primer Encuentro de Psicología Humanista y Transpersonal. Desde primer año que me interesó esta corriente, pero no había encontrado muchos espacios para aprender o participar. Cristián Bosco y Matías Méndez estaban organizando este evento e hicieron un llamado a toda la universidad para quienes quisieran participar. Yo fui el último miembro en unirse a este grupo. Desde entonces entré más de lleno en la psicología humanista, ayudando a organizar seminarios, jornadas de diálogo y ciclos de charlas, tanto con ellos como otras personas interesadas en hacer que crezca esta corriente.

Mientras estuve en la UDP, también compartí con muchos compañeros sobre el mundo del budismo y la meditación. Varios de ellos se sentían más cercanos a los sistemas filosóficos orientales que a las propuestas que tradicionalmente nos han llegado desde Europa. De esa manera, pude darle un lugar distinto a mi inquietud por el mundo espiritual y su rol dentro de la mente humana, pudiendo conversarlo con pares que tenían las mismas inquietudes.

Para los nuevos estudiantes, les aconsejaría que aprovechen a sus compañeros. Que se junten, hagan actividades, grupos de estudios, que se movilicen y fortalezcan al estudiantado desde todos los frentes posibles, ya sea lo académico, lo social, lo político, lo artístico e incluso el ocio. Que se conozcan y se saquen provecho entre ellos. 
 
¿Qué recuerdos tienes de tu paso por la Escuela de Psicología UDP? 

Lo que más recuerdo, es llegar temprano a la universidad, tomar desayuno ahí y conversar con quien fuera que llegara, de lo que fuera que fuésemos a hablar. Disfrutaba mucho el patio de la facultad. Más de alguna vez me quedé fuera de clases disfrutando de conversaciones con mis compañeros, muchas de ellas sobre filosofía, perspectivas epistemológicas, autores vistos en clases, arte, o simplemente de la vida. No todos los espacios de aprendizaje y de crecimiento están en el aula, de verdad es impresionante lo mucho que puede aprenderse de los compañeros. Lamentablemente no siento que ningún profesor me haya marcado en particular. Tuve muchos muy buenos y a los que les agradezco todo lo que me enseñaron, pero no dejaron una marca como si lo hicieron muchos de mis compañeros de carrera.

Para ti, ¿Cuál es el sello de Psicología UDP y cuál es su impacto en tu perfil y
desarrollo profesional?

Desde antes a entrar a la Universidad Diego Portales que sentía una inquietud que la disciplina que estudiará tuviese un enfoque e impacto a nivel social. Creo que la universidad me ayudo a fomentarlo. Siempre se dice que el sello de la UDP es el “pensamiento crítico”, aspecto del cual comencé a dudar durante los últimos años. Sin embargo, a medida que fui conociendo colegas de otras universidades, me di cuenta de que muchas de estas carecían de este tipo de pensamiento, formando más “técnicos en psicología” que verdaderos psicólogos, preocupados y atentos del estudio de la mente y de los fenómenos sociales. Hoy en día me doy cuenta de que el enfoque tiene un impacto en el profesional egresado, independiente del área de la psicología en la que se está desempeñando.

Lo otro me gustó mucho de la carrera de Psicología en la UDP, es que es muy diversa. Te permite vislumbrar distintas áreas de la psicología, ya sea en lo clínico, lo psicosocial o lo académico. No sé cómo está compuesta la malla en este momento o si esto ha cambiado en los últimos años, pero siempre me agradó que al menos existiese la opción de poder ahondar en alguna de estas áreas, que, de alguna u otra manera, entregan una mirada de lo que necesita la sociedad en cada uno de esos distintos ámbitos.
 
¿Cuáles son las demandas profesionales que identificas en tu ámbito de desempeño y cuáles son las competencias que permiten cumplir satisfactoriamente con estas demandas?

Es evidente que hay un problema laboral grave. La universidad no es suficiente para encontrar trabajo. Todo el mundo pide varios años de experiencia, capacitaciones varias, postítulos y postgrados, expertiz en áreas que no se relacionan con la psicología, entre otros. Hay todo un mercado detrás del pobre recién egresado, que debe seguir gastando en todas estas exigencias, pero sin la garantía de que efectivamente conseguirá un trabajo. Si a esto le sumamos que hay que pagar un crédito por los años estudiados en la educación superior, nos damos cuenta de que las demandas que se le hacen a un psicólogo recién titulado, hoy en día, van bastante más allá de las competencias que formó o no en la universidad.

Podría extenderme largamente sobre el mercado laboral del psicólogo, de cómo abundan los bajos sueldos, las ofertas laborales que evidencian el poco conocimiento del empleador sobre las cualidades del trabajo que hacemos, de la subestimación de nuestra área de estudio, y varios etcera. De a poco me he ido convenciendo de lo importante de la competencia de autogestión, a modo de combatir esta realidad. Es muy importante cómo el psicólogo ocupa sus herramientas y conocimientos en forma útil e inteligente, para generar su propio trabajo, para entrar en el mundo de las políticas públicas y para hacerse un lugar desde el cual generar un cambio. La tolerancia a la frustración es sumamente importante para que la autogestión sea posible, más que nada por las dificultades que tiene emprender un camino por uno mismo. El acercarse y apoyarse entre colegas
también ocupa un factor fundamental. Digo todas estas competencias porque son comunes a las diferentes formas de ver, estudiar y ejercer la psicología y de ser psicólogo, independiente al área que identifique a cada lector.
 
¿Cuáles son tus proyecciones de aquí a 5 años más? ¿Cómo ves tu vínculo con la Universidad en el futuro?

Espero estar trabajando con jóvenes, que es lo que más me gusta, tanto con adolescentes como con adultos jóvenes. Continuar y fortalecer mis proyectos en lo clínico y en lo educacional. También me veo potenciando otras perspectivas de salud mental y del conocimiento, especialmente aquellos relativos a sabidurías ancestrales que puedan nutrir y aportar a la disciplina psicológica.

Me gustaría mucho potenciar la escritura, escribir cuentos, artículos, columnas de opinión, probablemente sacar algún libro. Últimamente me han dado ganas de irme a trabajar al sur, expandirme fuera de Santiago y aprovechar la tranquilidad que hay en regiones para llevar adelante todos mis proyectos, que son muchos en este momento. Por último, me veo diversificando más el budismo. Buscando formas de armonizar y afiatar este camino espiritual con la vida y la cultura que tenemos en Chile hoy en día.
 
¿Qué le dirías al estudiante que está indeciso entre estudiar psicología en la UDP o en
otra casa de estudio?

Que entre a la UDP. Desde que egresé me he encontrado con psicólogos de muchas universidades y a ninguno le envidié su formación. Por el contrario, siempre me sentí seguro y con propiedad al hablar de psicología. Tiene un buen cuerpo docente, con enfoques críticos y aterrizados, que ayudan a pensar y entender la realidad desde otras perspectivas. Compañeros que vienen de muchas partes de Santiago y de Chile, lo que permite generar amistades muy distintas unas de otras; encontrar personas con áreas de interés tanto comunes como ajenas, con las cuales compartir o aprender; y un grupo con experiencia y conciencia de los muchos problemas que vive Chile hoy en día.