Estudios sobre cerebro y empatía encabezados por el profesor Sebastián Contreras

La investigación denominada “Sesgo racial en las respuestas empáticas cerebrales al dolor de otro puede ser modulado por medio de la experiencia”, se realizó en Australia y determinó cómo algunas personas, de origen chino, respondían cerebralmente al ver personas caucásicas y asiáticas expuestas al dolor.

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Profesor Sebastián Contreras, Director Magíster en Neurociencia Social UDP

El profesor y Director del Magíster en Neurociencia Social UDP, Sebastián Contreras, fue el encargado de conformar el equipo que lideró esta indagación, el cual tuvo como investigador responsable al Dr. Ross Cunnington, afiliado al Queensland Brain Institute de la Universidad de Queensland, Australia.

El trabajo, que contó con la participación de la alumna delegada en ejecutar la exploración, Yuan Cao, consiste en una “investigación cuantitativa que utiliza métodos de la neurociencia para ver cómo el cerebro responde al dolor ajeno, respuesta que ha sido asociada a la empatía. La técnica que se utilizó, fue la de resonancia magnética funcional (fMRI), que mide la actividad de ciertas áreas del cerebro ante tareas determinadas“, destaca Contreras.

La muestra, que tenía como fin observar a personas caucásicas y asiáticas sometidas al dolor, fue hecha con personas de nacionalidad china que han vivido cinco años o menos en Australia, donde se llevó a cabo la búsqueda.

Respecto a los resultados y cómo reacciona el cerebro al observar personas sufriendo , el profesor Contreras enfatizó que “se activan áreas que están relacionadas a la experiencia de dolor propio, es decir, en primera persona. Esto sugiere que existe una simulación del dolor ajeno en el cerebro del observador, hecho que ha sido relacionado a la empatía, sobre todo a aquella que está relacionada a compartir estados emocionales con otros. En estudios anteriores, he podido observar que existe un sesgo racial en estas respuestas cerebrales. Específicamente, las personas tienen una menor actividad neuronal ante el dolor de personas que tienen una raza diferente a la de uno“.

foto_cerebroAdemás, la sorpresa de la investigación fue que las personas que tenían mayor contacto con caucásicos en su día a día, daban una respuesta cerebral empática más elevada ante el sufrimiento doloroso de esas personas, comparándolos con aquellas que tenían menor contacto.

En cuanto al impacto social del estudio, aquellas personas que tienen mayor contacto con otras razas, podrían traer cambios importantes en sus respuestas cerebrales respecto a la empatía.

Una lectura que se podría realizar es que el hecho de ser más abiertos con personas que son diferentes a nosotros mismos, con otras culturas y de otros grupos, podría traer consigo un cambio en las respuestas empáticas cerebrales y que podría impactar en las acciones que tenemos con otras personas“, finaliza el profesor Contreras.