Carolina Israel fundó su propia empresa llamada Roop Alchemy

Carolina Israel egresó el año 2010 de Psicología UDP y  fundó su empresa Roop Alchemy: Salud, Sanación y Liderazgo Holístico hace menos de un año. Allí, se desempeño como Psicóloga Clínica y Coach en Salud Integrativa en consulta privada.

¿Cómo conociste a la UDP, y qué te hizo elegirla como universidad?

La UDP destaca como la mejor de las privadas; el prestigio me dio seguridad y el hecho de que estuviese ubicada en el Barrio Universitario en Santiago Centro también me pareció un plus, pues, para mí, esto traía
consigo una inherente tendencia a la inclusión y la diversidad. 

¿Por qué escogiste Psicología como carrera y por qué decidiste estudiar Psicología en la UDP?

Carolina Israel, egresada 2010

 Mis fortalezas y talentos siempre estuvieron en el área humanista. Siempre fui alguien que disfruta y se enriquece del contacto con otros, con la diversidad, los diferentes puntos de vista y con el crecimiento personal. Mi interés por estar al servicio de los demás estaba bien claro y, por tanto, Psicología me parecía la carrera más apropiada para este propósito. Como mencioné, la UDP destacó siempre dentro de las privadas por la calidad de sus profesores y de sus alumnos y esto me dio confianza.

¿En qué trabajas o te desempeñas actualmente?

Tengo mucha energía creativa y trabajo en varias cosas, todas relacionada entre sí. Fundé mi empresa Roop Alchemy: Salud, Sanación y Liderazgo Holístico hace menos de un año. Allí, me desempeño como Psicóloga Clínica y Coach en Salud Integrativa en consulta privada. Ayudo a aquellos que desean sanar una problemática existencial, emocional o de salud desde una perspectiva holística.

Mi abordaje tiene raíces sólidas tanto en la ciencia como en el espíritu, por lo que ayudo a mis clientes-pacientes a realizar profundas transformaciones de consciencia a la vez que los oriento pragmáticamente a avanzar hacia decisiones importantes y pasos concretos en sus vidas, movilizándolos hacia el cambio íntegro y sostenible. También soy mentora para terapeutas y profesores de yoga en mi programa de liderazgo ;Empodérate y Aterriza tu Misión; donde los ayudo a actualizar su vocación, reconectar con su propósito, crear su propio método de trabajo y atravesar el miedo y el estancamiento para aterrizar sus proyectos profesionales logrando un mayor y mejor impacto en el mundo. Además, soy instructora de Kundalini Yoga y Shakti Dance y soy tremendamente feliz dando clases regulares. A lo largo del año, doy cursos, relatorías y talleres experienciales (a veces viajo a otras ciudades o países a hacerlo).
 
¿Qué actividades (dentro o fuera de la universidad) facilitaron el llegar donde estás ahora?

La idea es hacer un repaso de las cosas que hiciste dentro y fuera de la UDP (desde participar de ayudantías, hasta mantener un hobby) Durante los últimos años de la carrera entré de manera paralela al Postítulo en Psicoterapia Gestalt que tuvo una duración de tres años. Dado que éste era altamente experiencial, aprendí a
trabajar terapéuticamente con individuos y grupos. Al momento de egresar, ya tenía experiencia y me sentí más confiada de iniciar inmediatamente mi práctica clínica. Este fue un factor decisivo; me la “jugué” desde el comienzo, pues siempre supe que mi camino tenía que ver con facilitar procesos y ayudar a otros a avanzar en sus vidas. Lo que no sabía aún era que en mi interior añoraba desarrollar un liderazgo consciente en esta área.
De allí en adelante, durante mi ejercicio profesional nunca cesé de tomar cursos y experiencias que enriquecieran este propósito y así fui tejiendo un estilo personal de realizar terapia y trabajar con grupos. En el 2014 sentí un llamado a nutrir este liderazgo interior y partí a San Francisco, California (EEUU), el nicho de la vanguardia en espiritualidad, tecnología e innovación, a completar un Máster en Salud Integrativa que incluía una certificación en Coaching. Mi proyecto profesional fue la creación de un programa de liderazgo holístico para terapeutas que es, en gran medida, lo que hago hoy en las mentorías. ¡Una tremenda experiencia! Vivir en SF
me abrió la mente, activó mi valentía y me abrió la puerta para ser yo, sin miedo. Me enriquecí con su multiculturalidad y sus proyectos novedosos. Durante estos tres años, también completé dos formaciones en Yoga. Cómo puedes ver, ¡me encanta aprender! Siempre he llevado a la práctica todo lo que hago y así es como he ido ganando experiencia y conocimiento, atreviéndome a pesar del miedo o inseguridad y avanzando hacia mi propósito. Hasta la fecha he atendido miles de personas individualmente y he realizado talleres y cursos en diferentes países. Es hermoso lo que sucede cuando conectas con tu propósito y te lanzas a vivir tu misión sin los límites de tu mente. Hoy estoy trabajando activamente para abrir un Centro moderno que reunirá mucho de lo aprendido en la cuna de la innovación de San Francisco, donde implementaré un modelo terapéutico interdisciplinario que responda a las necesidades de nuestros tiempos actuales… se viene algo hermoso.

¿Qué consejos les darías a los estudiantes que recién comienzan su formación en la escuela de
Psicología UDP?

Que no se limiten a pensar sólo en las formas tradicionales de ejercer psicología. Está bien imaginar escenarios y sentir cómo sería estar en ellos, por ejemplo, en laboral, educacional o clínica, pero hoy el mundo está tan abierto que la formación de psicología puede servir para múltiples escenarios. Piensen en grande.
 
¿Qué recuerdos tienes de tu paso por la Escuela de Psicología UDP? 

 ¡Los mejores años de mi vida! Tuve la fortuna de haber estado en un periodo de cambio de malla; muchos los resintieron y no les agradó, pero yo le saqué muchísimo provecho al aprender a encontrar los regalos que vienen con los desafíos y, en este caso, tuvimos la suerte de haber sido expuestos a nuevos modelos teóricos y prácticos en psicología que ninguna otra universidad en ese tiempo estaba implementando. Fue un privilegio para mí. Así mismo, valoré tremendamente el hecho de que los estudiantes tuviesen gran espacio y libertad para ejercer su individualidad y autenticidad, y para participar de múltiples instancias de aprendizaje y recreación. Le saqué el jugo a todo: fui ayudante del laboratorio de neurociencias, gané el concurso para pintar la salita (¡fue un honor pintar una sala entera y poder disfrutarla durante años! Y además, invité a varios a participar en la pintura para que todos se sintieran parte) y asistí a varias actividades entretenidas que ofreció la universidad. El sentido de comunidad y de espacio para la diversidad me parece trascendental en el ámbito universitario. Tuve un par de profesores que marcaron mi vida; hasta hoy llevo conmigo el impacto de su presencia y los sabios consejos que me dieron en ese entonces. Estoy muy agradecida. También agradezco todo el cariño de todo personal de apoyo, especialmente Jackie y Paty.
 

Para ti, ¿Cuál es el sello de Psicología UDP y cuál es su impacto en tu perfil y desarrollo
profesional?

Creo que la UDP destaca en su profesionalismo, en su nivel de exigencia y, desde una perspectiva personal, en haberse abierto a diferenciarse en su malla curricular de otras universidades (en la época en la que yo estudié). Creo que esto fue uno de los mayores impactos en mi perfil porque me abrió la visión, me enseñó flexibilidad y me dio la oportunidad de explorar.
 
¿Cuáles son las demandas profesionales que identificas en tu ámbito de desempeño, y cuáles son las competencias que permiten cumplir satisfactoriamente con estas demandas?

Las demandas profesionales para los psicólogos clínicos hoy es saber mantener una educación continua respecto al ejercicio de su profesión y una mentalidad y voluntad abiertas. Estamos en periodos de rápidos cambios y lo que funcionaba ayer, hoy puede no ser tan útil. Creo que es crítico mantenerse sintonizado con las actualizaciones en diferentes escuelas y modelos y, más importante aún, hacer redes y comunidad para no quedar aislado en una consulta privada. Otro punto aún más importante, es que hoy el aporte del psicólogo se ha extendido a múltiples escenarios. En cuanto a las competencias, al menos en el ámbito clínico, creo que a muchos les ha faltado habilidades de liderazgo para poder tomar oportunidades que están fuera del marco
tradicional. Hoy hay que tener cancha, te tienen que conocer, la gente quiere saber quién eres tú como persona, además de tu trasfondo profesional y para eso, tenemos que saber vendernos con integridad; al fin y al cabo, sabemos que podemos aportar y ayudar a muchos, pero si no sabemos salir a la cancha y comunicarnos en el lenguaje de la gente (muchos pecan aquí por hablar en lenguaje muy técnico), es difícil sostener la práctica clínica en el tiempo como un trabajo propiamente tal. Además, hoy incluso trabajamos con personas online (yo tengo clientes en todo el mundo y es muy gratificante), lo que nos permite llegar a más en otros niveles. Estos
son nuestros tiempos actuales. Hoy se necesita mayor profundidad, mayor transparencia, mayor liderazgo, mayor impacto. Más aún, hay innumerables trabajos donde uno puede aportar muchísimo y que no necesariamente responden al perfil tradicional de psicólogo, pero una mentalidad cerrada y una falta de liderazgo personal y profesional te hace perder las oportunidades de crecer, de ofrecer tu aporte en lugares insospechados y de tener un mayor impacto.

¿Cuáles son tus proyecciones de aquí a 5 años más? ¿Cómo ves tu vínculo con la Universidad en
el futuro?

Actualmente, estoy tremendamente comprometida con mi emprendimiento Roop Alchemy: Salud, Sanación y Liderazgo Holístico, que fundé hace menos de un año que llegué de vuelta a Chile. La misión de mi empresa, Roop Alchemy, aboga por un cambio de paradigma individual y colectivo que promueve educación, desarrollo psico-espiritual e innovación social para una mejor calidad de vida, salud y bienestar, personal y profesional. Por eso, mi proyección a 5 años es avanzar en esta misión, creando una comunidad que amplifique la oportunidad de ayudar a las personas a crear y sostener un estilo de vida saludable y armónico en estos tiempos desafiantes, por una parte, y por otra, cultivar un espacio -muy necesario- de empoderamiento para diversos profesionales de la salud y el bienestar que les permita desenvolverse como líderes exitosos, íntegros y compasivos, capaces de aterrizar su misión en sus proyectos para tener un mayor y mejor impacto en sus comunidades. Mi sueño es ayudar a todas las personas a florecer en sus dones y talentos y a eso dedicaré mis siguientes años. Todo esto, si todo sale bien, se desenvolverá en el Centro Moderno que mencioné interiormente, que está por nacer. Me encantaría poder revincularme con la universidad aportando con esta visión de innovación y me encantaría poder realizar cursos y talleres para empoderar a los estudiantes y egresados en su propósito y su misión y ayudarlos a llevar su trabajo al siguiente nivel. Sería hermoso poder
colaborar en una formación.

¿Qué le dirías al estudiante que está indeciso entre estudiar psicología en la UDP o en otra casa
de estudio?

Le diría que entrevisten a sus estudiantes, a varios de distintos años, ya que eso les dará mayor perspectiva de lo que se vive ahí y el provecho que pueden sacar. Que consideren, además, los beneficios asociados: el sentido de comunidad y pertenencia, el laboratorio, oportunidades para participar en actividades diversas, los contactos de la universidad con otras instituciones, etc. La UDP está muy bien posicionada y me parece que se encuentra bastante interconectada con diversos ámbitos sociales, al contrario de otras universidades que parecen estar en una burbuja social demasiado contenida, lo que limita muchísimo el desenvolvimiento posterior en el mundo y las oportunidades de crecimiento que viene con ello.